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El Cid
Campeador, fue desterrado de Castilla por el rey Alfonso VI. Se despide de su
mujer e hijas, de las que se ve obligado a separarse. Se va, seguido de unos
cuantos hombres, decidido a conquistar tierras a los moros para dárselas a su
señor y conseguir que le admitiera de nuevo en su reino. Pasa por Burgos, donde
su sobrino Martín Antolinez consigue un préstamo de los judíos, con la entrega
de dos arcas en las que creen que el Cid guarda sus tesoros, pero que sólo
contiene arena. Realiza muchas batallas que le permiten ir obteniendo riquezas,
territorios, gloria, fama y honor a la vez que la posibilidad de ir ofreciendo
presentes al rey.
NUDO
El Cid
conquista Valencia, se la ofrece al rey y le pide que su mujer y sus hijas
puedan reunirse de nuevo con él. El rey concede su petición y le perdona, pero,
además le propone la boda de sus hijas con los infantes de Carrión, miembros de
la nobleza. El Cid no está muy seguro de si será una buena opción para sus adoradas
hijas, pero no se atreve a desobedecer órdenes y acepta. Hacen muchos
preparativos para la boda, que se celebran y festejan a lo grande.
DESENLACE
Los infantes de Carrión, ahora yernos del
Cid, son hombres cobardes que no luchan... Esto supone la burla de todos. Para
vengarse, deciden irse y llevarse todas sus riquezas. Pero piden permiso para
trasladarse con sus esposas hasta Carrión. Todo esto para maltratarlas y
abandonarlas a la mitad del camino, en el robledal de Corpes. Sin embargo, su
primo se da cuenta y acude a ayudarlas. El Cid informa de todo lo ocurrido al
rey y le hace responsable de establecer justicia. Se convocan unas cortes, los
infantes de Carrión se ven obligados a ir y devolver todo al Cid, además de
pelear con sus guerreros en un duelo. Ganan los del Cid, vuelven a Valencia con
alegría y con un honor recuperado y Doña Elvira y Doña Sol se casan con los
infantes de Navarra y de Aragón, miembros de la realeza.

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